lunes, 4 de febrero de 2013

Reglas de oro para lograr una pareja feliz y que dure mucho


Basta con echar una simple mirada a nuestro entorno más cercano y observar cómo, año tras año, uno se divorcia, otro se separa y alguien repentinamente cambia de pareja 

¿Falta de paciencia, de compañerismo, de comprensión? ¿Qué es lo que falla?

En la calle de enfrente, todos conocemos al menos un matrimonio que perdura en el tiempo, cuyos integrantes realmente son felices y por cuya mágica experiencia quisiéramos transitar alguna vez.

Pero ¿cómo lo consiguen?

Se consultó a Beatriz Goldberg, psicóloga especialista en crisis individual y de pareja, y autora de los libros Parejas tóxicas (editorial Kiel), Quiero estar bien en pareja y Tuyos, míos, nuestros (ambos de editorial Lumen).

Estos son sus tips:

Aprender a callarse:

Si bien hay que tener mucho diálogo con el otro, hay ciertas cuestiones que es mejor no contarlas si pensamos que podemos dañar. La comunicación ayuda a que la pareja esté permanentemente conectada pero hay casos en los cuales es mejor callar y evitar así el conflicto. Por ejemplo, si nos encontramos con un ex novio y solo nos limitamos a un mero saludo de cortesía, no hay necesidad de contárselo al otro, ya que ello solamente podría generar algo negativo.

Dar sin esperar recibir:

Muchas veces estamos pendientes de lo que el otro no nos da o de lo que carece. Hay que dar sin esperar recibir. Así uno se encariña más que recibiendo y ello se vuelve un círculo virtuoso, porque casi siempre termina siendo recíproco.

Capacidad de negociación: 


Las personas necesitan poder llegar a acuerdos sin ceder totalmente y encontrando soluciones, hasta a aquellas cosas que parecen imposibles de resolver. Incluso, las negociaciones se pueden renegociar sin renunciar a ser uno mismo.

Jamás descalificar al otro: 


Siempre hay que priorizar las virtudes que tiene nuestra pareja y nunca subestimarlo. “Como sos tan organizado, podrías ocuparte de hacer las compras”, es una frase que utilizaría una pareja que se trata armoniosamente y que pide las cosas de buen modo. Eso predispone bien al otro integrante.

Crear un buen saludo inicial: 

Es muy importante ese primer encuentro de cada día. Los primeros cinco minutos que las parejas se miran a la cara pueden ser claves, ya que si ese momento es malo, con reproches o enojos, el resto de la jornada va a ser aún peor. Hay que despertarse y mirar al otro con dulzura: hablarse con respeto, aunque hay algo que nos moleste y tengamos que aclararlo más tarde.

Capacidad para ponerse en el lugar del otro: 

Los hombres son más lineales en algunas cuestiones y suelen dar por sobreentendidas ciertas cosas que para las mujeres son importantes. Decirles “Te quiero” o “Estás muy linda”, son frases que ellas valoran y agradecen. Para ellos, también es importante que sus esposas los acompañen, a una cena con sus compañeros de trabajo, por ejemplo, y  que se hagan un tiempo para estar juntos, sin los hijos de por medio.

Ponerse en el lugar del otro: 

Entender que no todos los días transcurren del mismo modo para todos y que, a veces, el otro puede estar más sensible que de costumbre por algún tema puntual o una preocupación que lo afecta. Entonces, hay que tener comprensión y evitar el conflicto.

Evitar hablar de dinero, política, religión y de la familia del otro: 

Son cuatro temas en los cuales es muy difícil ponerse de acuerdo. Ser pacientes y hablar con serenidad. Saber que cada uno tiene su propia opinión sobre un tema pero que no por ello hay que tratarlo como el enemigo. Tratar de llegar a un acuerdo en el caso de  los temas con la familia política: ser justos. "Un domingo cenamos con tus padres y otro con los míos". No provocar conflicto sobre algo que ya está establecido, para evitar discutir varias veces por el mismo tema.

Los tuyos, los míos y los nuestros: 


Cuando nuestra pareja tiene hijos de un matrimonio anterior hay que respetar el tiempo que ellos necesitan para estar juntos. Evitar invadirlos pero también integrarlos en el nuevo seno familiar, que se formó con nuestra llegada

Respeto por el otro y por su trabajo:  


Comprender  la individualidad de la otra persona, no querer controlar su vida y no entrometerse en sus problemas laborales.

Celos equilibrados: 


Aunque a veces cuesta, hay que tratar de confiar en el otro. No siempre los celos son una señal del amor y ellos pueden llevarnos a establecer una relación tóxica.

Evitar dar dobles mensajes a los hijos: 


Si uno le pone un castigo que el otro no se lo levante, porque de ese modo hace perder autoridad a su par. Además, es importante que los niños estén siempre ajenos a los problemas personales de sus padres y que éstos preserven su intimidad teniendo salidas donde puedan estar solos.

Aprender a reírse de los problemas de pareja: 

Hay que poner humor a lo que nos pasa, saber reírse del pasado y recordar juntos cómo se superaron tiempos difíciles del pasado.

Tener apodos secretos: 


Nadie debe saber cómo nos llama nuestra pareja en la intimidad: eso genera más confianza y complicidad entre ambos miembros. 
dE: contexto.com.ar

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