viernes, 12 de octubre de 2012

10 errores astronómicos en películas de ciencia-ficción

La ciencia ficción es uno de los géneros cinematográficos que más seguidores tiene en el mundo, sin embargo, muchas de estas películas tienen errores que atentan contra el sentido común de los científicos; cintas consideradas de culto como Star Wars tienen distintos deslices que dejan mucho qué desear.

El sitio cinemania.es se ha dado a la tarea de desempolvar algunos títulos emblemáticos de la ciencia ficción y mostrar aquellas fallas que muchos científicos han desacreditado de estas cintas.

Colores en el espacio. El error: Uno de los más certeros y documentados que jamás se han hecho sobre la exploración espacial... Salvo porque el planeta Júpiter aparece en él luciendo un color azulado cuando, en la vida real, sus tonalidades son más bien tirando a rojizas. ¿La explicación? Stanley Kubrick trabajó con fotos de la época, más bien poco fiables, y el exceso de rigor acabó siendo un tache en su película 2001 Odisea del Espacio.

 

Cuestión de gravedad. Las culpables: 2001, Deep Impact, Armaggedon y muchísimas otras. El error: en 2001 vemos a los astronautas andar por la luna como "Pedro por su casa", cuando un cuerpo con la gravedad tan ligera requiere andar a saltitos. Todavía peor es el caso de Deep Impact, donde se ve a los astronautas andando sobre la superficie de un cometa, un cuerpo demasiado pequeño como para tener un campo gravitatorio significativo. Si intentaras correr por la superficie del Halley, por ejemplo, dada su masa, tu velocidad de escape hacia el vacío sería de 2 metros por segundo.



Han sólo es un fantasma. La culpable: Star Wars. El error: Este es un clásico entre clásicos, achacable a la poca información astronómica de George Lucas. Cuando nuestro contrabandista espacial favorito afirma haber recorrido la Ruta de Kessel en "menos de 18 pársecs", olvida que un pársec (del inglés "parallax per second") es una unidad de distancia, y no de tiempo equivalente a 3,26 años-luz. En el universo expandido de la saga, y para que no se notase tanto que todo fue un vacile a "Luke Skywalker", nos contaron que Han había acortado la distancia de su trayecto colando al Halcón Milenario en un agujero negro.



 "¡Más alto, que no te oigo!". Las culpables: Star Wars, Star Trek, y muchas más. El error: Uno de los más repetidos. La comunicación inalámbrica se lleva a cabo mediante ondas. Y estas, aunque en nuestro planeta lleguen a su destino de forma casi instantánea, en las distancias astronómicas la cosa es distinta. Salvo en 2001, por ejemplo (donde un mensaje transmitido desde el espacio interorbital tarda una semana en llegar a la Tierra), la mayoría de filmes de ciencia-ficción nos muestra a los personajes hablándose entre ellos de sistema solar en sistema solar sin el menor empacho.

Debería caerse, pero no se cae. La culpable: Space Cowboys. El error: En este filme de Clint Eastwood, se nos dice que un peligroso satélite militar "pierde altitud a razón de 8 mil metros diarios", algo que habría hecho llorar a Kepler, Galileo y unos cuantos más. Resulta que, a la altitud necesaria para poner un satélite como ése en órbita (cerca de 500 km. de altura) el artefacto permanecería estable durante siglos: a fin de descender a esa ratio, el satélite debería haber caído ya lo suficiente como para entrar en fricción con las capas superiores de la atmósfera, reduciendo su velocidad y por tanto su capacidad para escapar del pozo gravitatorio

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Sistema solar, modelo único. Las culpables: Star Wars, Star Trek, Alien y secuelas, Avatar, Planeta prohibido... El error: Con lo inmenso que es, el Universo es un lugar que da para infinitas combinaciones de elementos. Quedándonos sólo con nuestra buena y vieja Vía Láctea, tenemos fenómenos como los púlsar, los sistemas como Kepler-11, los planetas que vagan por el vacío sin estar sujetos a ninguna estrella...Y todo eso, sin indagar en los posibles ecosistemas que podrían formarse en dichos mundos. ¿Qué nos ofrece el cine de ciencia-ficción? Pues toneladas de planetas con la misma gravedad y entornos casi calcados a los que pueden encontrarse en la Tierra. Bueno, hay excepciones como los soles binarios de Tatooine, pero esos están ahí para indicarnos que en el planeta hace mucho calor...

 

 Superman y sus errores. El error: Se supone que Krypton, mundo natal del hombre de acero, fue destruido porque su estrella se convirtió en una gigante roja y explotó, ¿no? Pues nos tememos que no. Para empezar, con los soles pasa como con algunas especies animales: cuanto más grandes son, menos viven, y sólo una estrella realmente masiva acabará estallando con un bonito flash de helio, en la forma de una supernova de tipo II. ¿Dónde está el problema? Pues en que un sol con esas características, y menos aún uno de los rojos, aguantará sólo una docena de millones de años antes de empezar a degenerar: muy poco tiempo para que aparezca la vida en uno de sus planetas, y menos aún una especie con visión de rayos X.



 Errores en los trajes espaciales. Las culpables: Sunshine, Alien: el octavo pasajero... El error: Según nos recuerda el profesor Bartolomé Luque, por ejemplo: "¿Te has fijado que en las pelis los cascos de astronauta llevan luces dentro? Eso sería una molestia terrible en la realidad. El motivo es meramente artístico: que se vea la cara del actor". La cosa llega a nuevos niveles de absurdo con los trajes que podríamos llamar "modelo Nostromo", en honor a los diseñados por Moebius para Alien, que recientemente pudimos ver también en Sunshine y que se caracterizan por unos cascos inmensos. Según el profesor Luque: "La solución dada por Sunshine es crear un casco tan grande que te quepa una cámara dentro".

 

 Poniéndose el anillo. La culpable Wall-e. El error: Cuando nuestro robot enamoradizo favorito se acerca a Saturno y pasa la manita por uno de los anillos, las partículas de polvo forman remolinos. Lo cual se salta la Primera Ley de Newton: según esta, el movimiento del polvo debería ser rectilíneo, no formando vórtices y espirales. La cosa puede ponerse morbosa si piensas que, a la velocidad orbital que se supone que lleva la nave, la fricción contra el polvo debería arrancarle la mano al robot... Aunque, según Ángel Gómez, la cosa va más allá: "En realidad, si uno estuviera muy cerca o dentro de los anillos de Saturno apenas los vería, pues las partículas de hielo que los componen están bastante separadas entre sí", explica el director de Astronomía.

 

 En el espacio, nadie puede ver las estrellas. Culpables prácticamente todas. El error: Ya sabemos que el plano final de El Imperio Contraataca es muy bonito, este final es un error descomunal. En un entorno realista, "Luke Skywalker" y la "Princesa Leia" jamás podrían haber contemplado las estrellas en el espacio profundo. ¿Por qué? Cuando estás en medio del vacío, la reflexión de la luz de cualquier cuerpo celeste (y una nave espacial también es un cuerpo celeste) sería tan intensa que ocultaría su brillo.


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